1. No pongas excusas

Si de verdad quieres vivir tu vida al máximo, deja de poner excusas.

Quejarte sobre algo malo que te ha pasado, pensar que no puedes conseguir lo que deseas, o que con lo que tienes nunca podrás ser feliz son sólo excusas que no te llevarán a ningún lado.

Haciendo eso lo único que lograrás es construir una pared cada vez más grande que te impedirá alcanzar todo lo que siempre has querido.

Piensa en la última vez que dijiste “esto no va a funcionar porque (añade aquí tu excusa)“.

Esto es un completo desastre para ti porque con esas excusas ¡te estás rindiendo antes de haber empezado!

Y si tus excusas te alejan de hacer cosas nuevas, de perseguir aquello que realmente quieres, es imposible que puedas vivir al máximo, porque una vida plena y feliz consiste en eso: en experimentar y hacer lo que tu corazón te pide.

2. Escucha a tu corazón

¿Qué es lo que te hace feliz, te da motivación y te inspira? ¡Eso es lo que deberías estar haciendo con tu vida!

Deja de pensar en lo que otras personas quieren que hagas, y empieza a escuchar a tu corazón. ¿Qué importa lo que los demás digan?

Si pasas todo tu tiempo pensando en otros, estarás malgastando los minutos que tienes para vivir.

  • Si quieres vivir una vida llena de aventuras, ve a por ello.
  • Si quieres crear tu propia familia, empieza a hacerlo.
  • Si quieres tener un empleo mejor, consíguelo.
  • Si quieres cambiar el mundo, hazlo.

 

Mira en tu corazón, busca qué es lo que realmente deseas, y no pares hasta haberlo alcanzado.

Este paso es realmente importante para vivir una vida extraordinaria porque te ayudará a mantenerte concentrado en lo que tú realmente quieres lograr.

Y estando cerca de ese objetivo sentirás que tu vida cobra un nuevo sentido, y que vives de verdad de forma plena.

3. Olvida lo que otros piensan

A muchas de las personas que conozco les encantaría dejar sus empleos para trabajar en lo que realmente les gusta; a otras les encantaría crear su propio negocio.

Otra gente no se atreve a apuntarse a clases de baile o de cocina, ni a mudarse a otras ciudades en las que les gustaría más vivir.

Todos ellos suelen tener una cosa en común: su mayor miedo es lo que otros piensen de ellos, y que esas personas les juzguen por lo que hacen.

Yo también soy culpable de esto; durante años, no me atreví a viajar sola porque los demás pensarían que no tenía amigos para hacerlo.

No decía lo que pensaba realmente por miedo a que alguien creyese que era rara, o que mis ideas no eran buenas.

Con este tipo de cosas sólo conseguí vivir como querían los demás mientras me rompía por dentro a mí misma. Hasta que un día no pude más, y exploté.

Empecé a hacer lo que yo deseaba de verdad, sin importarme lo que otros pensaran, y desde entonces soy más feliz que nunca y vivo mi vida como yo quiero.

4. Sal de tu zona de confort

Ahora mismo estás en el sitio más cómodo para ti: tienes una rutina que sigues cada día, haces tus tareas de forma autómatica (sin tener que pensar en ellas), y no tienes que esforzarte por lograr algo nuevo.

Pero de lo que no te das cuenta es de que fuera de esa zona de confort es donde se produce la magia.

Muchas personas viven dentro del mundo que han construido sin atreverse a salir de él porque es un lugar cómodo, sin riesgos ni miedos a los que enfrentarse.

Sin embargo, sólo los que son valientes para salir de ahí pueden vivir al máximo.

La vida está para disfrutarla, para probar cosas nuevas, experimentar, sentir distintas emociones, conocer a nuevas personas.

Tú no naciste para hacer todos los días lo mismo hasta el día que mueras, ni para conformarte con lo que has conseguido hasta ahora.

¡Has nacido para vivir plenamente y disfrutar de todo lo que la vida puede darte!

Así que piensa en alguna cosa nueva que realmente te gustaría hacer, deja tus miedos y tus dudas a un lado, ¡y ve a por ello!

Fuente: Vivir la vida al máximo