Tener ilusión no implica dejar de ser realista. Sin embargo, imaginar realidades diferentes es lo que nos da la energía para transformar aquella en que vivimos.

¿Se puede medir el índice de ilusión que tiene una persona? Según un estudio realizado por Cofidis, los factores a tener en cuenta son: el número de proyectos y motivaciones de la persona, la importancia que les otorga a cada uno de ellos para su realización personal y el nivel de confianza en conseguir cada proyecto.

Y es que sin un cierto grado de optimismo no se puede generar ilusión. Pero ¿cuáles son los demás ingredientes que la alimentan y nos inspiran?

Ábrete a todas las posibilidades

Imagina que han desaparecido todas las limitaciones, que puedes romper todas las reglas establecidas.

Imagina que sales fuera de los parámetros en los que sueles moverte.

Te proponemos que juegues a ser loco, atolondrado (es importante que no juzgues ninguna idea como imposible, mala o alocada).

Te proponemos usar la ilusión como el primer paso para abrirte a la creatividad.

Este es el primer impulso que nos permite salir de la comodidad y alcanzar algo que no tenemos, transformando la realidad presente. En ocasiones, a través del juego, o simplemente tratando de mantener una actitud abierta, nos llega una inspiración desde no se sabe qué lugar que enraíza en nosotros.

Esta apertura nos ofrece la posibilidad de crear una imagen distinta de lo que es habitual en nuestra vida, una imagen que poco a poco va tomando forma y se puede verbalizar.

¿Te permites fantasear?

Lo que te estamos planteando es que imagines cómo quieres que sea tu nueva casa, cómo te gustaría que fuera tu pareja, cómo es el viaje que te encantaría emprender o el lugar en el que te gustaría vivir… ¿Hasta qué punto te estás permitiendo fantasear en este momento de tu vida? ¿Cuáles han sido las ilusiones que has aparcado desde que eras un niño?

Fuente: Revista Mente Sana